sábado, 28 de marzo de 2009

“Marihuana pulmón de la atmósfera, me contaron mis ancestros que hace tiempo, se curaban los enfermos con las plantas... IV

Marihuana era lo único que respiraba en el concierto de Orishas, el tumulto, la lluvia, los pantalones anchos, las pañoletas en la cabeza, manos y piernas hacían parte del paisaje. Galletas de marihuana alcance a comer, bailé al ritmo de ese rap que no sé si fue el efecto de la mata cannabis o por lo pegaso del ritmo que no me cansaba de cantar y rapear como si conociera mucho del tema.

Hasta que la gente se me hacía más, el ruido más estruendoso, y se descargaba en mi una energía extraña, ahí entendí que me había trabado por cuenta de los que fumaban a mi lado como si ya fuera común prender un vareto y fumarlo al aire libre, como cualquier cigarrillo. Me retiré.

El tablado del sábado 8 de noviembre, llamado Revolución Sin Muertos versión 4, no fue diferente. El olor a marihuana era más escandaloso, y la policía más cerca ya que el evento se realizó cerca a una estación del metro de Medellín. Sin embargo, hay testimonios que afirman que el Hip – Hop no es sinónimo de marihuana. Héctor Pacheco, un joven de 19 años y estudiante de ingeniería Civil en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid. Rapero desde los 12 años, comenzó escuchando rap puertorriqueño influenciado por un grupo llamado “50 X”.


En los festivales de canto del colegio participaba rapiando, hasta que a los 15 años de edad conformó un grupo con 3 compañeros más Jairo Posada, Juan David García y Karen Pérez, esta última se convertiría en la madre de su hijo.

“Sobreviviendo en el barrio donde se escuchan disparos donde se muere la gente por culpa de algunos cuantos, el terror en mi comuna hizo parte del pasado, dejando amargos recuerdos… El tormento en nuestros barrios, el dolor y el engaño, son algunas consecuencias de los que hicieron el daño… ”

C.E.A Héctor cree que no tiene obstáculos para crecer en el rap, cada vez coge más fuerza y en Medellín se están disparando los gustos por el Hip – Hop, sin embargo, la falta de DJ de rap y de sonidistas que sepan cómo debe sonar el ritmo en un concierto son muy precarios. “…pero el rap no es ireal, esta aui en los jóvenes que quieren expresar sentimientos, y más los de la comuna que han tenido un pasado negro, se desahogan en los versos del rap…”

“El cielo tiene que existir y yo suelo imaginarlo , el cielo es un lugar tranquilo y limpio no hay madres sufriendo ni más hombres perdiendo, no hay favelas ni ancianos en callejuelas pidiendo, sólo artistas creando con inspiración divina gritando, esculpiendo, escribiendo poesías divinas” Nach

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