“El pintor”, como se hace llamar uno de los personajes, a sus 25 años es un artista que ha tenido varias exposiciones y ha conseguido varios premios por su arte. Sus cuadros representan la noche, una mancha negra con puntos amarillos que representan las luces, sin ningún elemento humano.
Juan es el otro “vándalo para la ciudad”, como dice él. Dejó una huella en el túnel del metro de Medellín, en el curso de Madera a Bello, stencil que realizó a las dos de la mañana, con la alcahuetería de los vigilantes del metro que no pronunciaron palabra y no se opusieron. Su primer stencil fue a los 18 años y la imagen era un personaje de Metal Gear.
Sus manos inquietas, su mirada perdida, su voz débil, demuestran lo nervioso y lo tímido que es. Tiene 20 años y es compañero de “El pintor” . Las botas militares, que lleva El pintor , con un pantalón verde camuflado, una camisa negra lo hacen más antipático y metalero, Juan viste una camisa negra de cuadros rojos, un blue jean y calza tenis skate.
En un cuarto el olor a pintura, arte y café, se mezclan para acompañar una canción de Metallica y luego una de rock que se hace cada vez más pesada. El lugar esta llenos de pinturas, cuadros, dibujos, vinilos, pinceles, una mesa redonda ocupada por montones de aerografías. En el balcón El pintor alega que la cuchilla que tiene en la mano derecha y que pasa varias veces por su dedo comprobando su filo, no sirve para nada.
“Primero escogemos el dibujo, después lo montamos en papel, (cualquier papel) y con una cuchilla o un bisturí recortamos las partes que van pintadas”, explica Juan. Ranura por ranura, van cortando con mucha paciencia, el dibujo de tamaño natural que van a plasmar en un muro de la ciudad, ¿cuál? “Medellín tiene muchos”, responde El pintor con una risa picarona.
Las arrugas del pantalón, las de la camiseta, los ojos, las cejas, la boca, las luces del cabello, “hágalos bien o no haga nada” es el monólogo de El pintor.
Expresión artística, revolución callejera, publicidad personal, vandalismo; o todo al mismo tiempo. Lo que sí es cierto es que cada vez importa menos, llámenlos como los llamen la ciudad es el lienzo del stencil o del graffiti y “a muchos eso no les gusta, pero somos los que hacemos hablar los muros”.
Raperos, punkeros, metaleros, rockeros, skinheads, emos, skates, muchos han tenido que ver con los rayones de la ciudad, muchos se han tomado los muros como lienzos, han huido de la “tomba”, se han manchado con las latas, se han revolucionado contra una sociedad que terminó aceptando esto como arte.
Fotografías; Pamela Murillo

